domingo, 10 de mayo de 2009

¡Sal de ahí!

Ni siquiera el sol se ha ocultado, ¿por qué demonios llegó tan temprano hoy? Creí que lo había superado, pero una vez más, se vuelve a cernir sobre mí. Es tan abrumador…

Hacía meses que no lo sentía; tres, para ser exacto. Sí, desde que ella llegó que había sido todo tan diferente, tan iluminado. Pero una vez más siento que exploto. Todo da vueltas en mi cabeza, ¡y es imposible expulsarlo! ¿Acaso esto es normal? ¿Todos pasan por esto en alguna etapa en su vida?

No lo sé. Pero si es así, creo que en mí ya demoró mucho. ¿Nueve años es mucho, no? El piso de mi habitación no tardará en ceder a mis pasos si sigo dando vueltas así, ella tampoco tardará en darse cuenta que algo está mal en mí.

¡Sal! Si lo que quieres es salir, hazlo. ¡Pero hazlo de una maldita vez!

¿Cuál es el maldito problema? ¿La distancia? ¿La soledad? ¿El ocio? ¿Acaso la conjugación de estos tres factores? No. No es eso. He estado bajo este ambiente antes y créeme, no se sentía así. Es diferente. Definitivamente es el mismo sentimiento que carcomía mis entrañas en mi adolescencia. Algo está mal, ¡Maldita sea, pero algo está mal!

Y lo he pensado, sería tan fácil apagarlo. Pero no, no puede hacerlo, por lo menos no ahora. Ni siquiera he dado mi gran concierto.

Cierra los ojos. Mañana todo regresará a la normalidad…

Inicio de semana, qué mejor que esto para fingir que todo está bien. Un baño para despertar y enseguida una sesión en el gimnasio no harán más que completar la escenografía de una vida normal. Por lo menos hasta un nuevo fin de semana…

Seis, siete, ocho… ¡No! ¡Sal de ahí!

¡Intensidad! Un poco más de intensidad debe calmar este sentimiento. Pero, observa... Veinticinco personas a mí alrededor, luciendo tan normales, como si nada les preocupara en la vida más que sus miserables y rutinarias vidas. ¿Cuántos tiene él, 27? El carro ideal, el cuerpo ideal, el trabajo ideal. ¿Acaso ahí acaba todo? ¿Acaso esa vacía vida materialista no lo tortura por las noches? ¡Qué es lo que está mal con estas personas!

Y de regreso al trabajo, ¡Qué emocionante!



Ver personas caminando por ahí creyendo que después de haber leído El Arte de la Guerra lo saben todo. Hipócritas. No son más que una bola de hipócritas.

Detesto el trabajo. Lidiar con personas que un día son tus amigos y te hacen creer que sin ti la empresa no funciona, personas que al día siguiente te humillan en una junta corporativa frente a todos con el sencillo fin de demostrar su superioridad. Las empresas están llenas de ellos. Se reproducen como moscas…

Egresados de escuelas de nivel medio-alto. Un día van a Sanborns y adquieren Las 48 leyes del poder. Ahora se sienten capaces de dominar al mundo. Arrogantes, manipuladores, hipócritas y sedientos de gloria. ¿Y ellos son el modelo a seguir?

Algo está mal en estos días, quizá el sistema educativo. Quizá la vida misma. ¡Pero nunca nos preparan para esto!

Cuando estás en la universidad te cegan al punto en que no ves más allá del día de tu graduación. Las personas se crean la idea de un mundo ideal en el que terminas tu carrera, obtienes el trabajo perfecto. Adquieres el auto de tus sueños e inicias los preparativos de boda. Pero ¡oh, sorpresa! ¡La realidad no es así!

Sí, adquieres trabajo. No uno perfecto, pero podría ser el primer paso… Pasa un año y caíste en la trampa. ¿Qué hace un recién egresado con su primer sueldo? Consumir. Eres independiente, soltero, la vida te sonríe. Consumes.

Pasa el tiempo, tu relación se formaliza. El trabajo sigue sin ser el perfecto, pero lo necesitas para brindar seguridad a tu novia. Para mantener tu estatus. Para solventar las deudas que has adquirido. Tu vida ha terminado. Caíste en la carrera de ratas.

¡Por qué demonios llegamos a esto! ¡Por qué perseguimos un paradigma que nos hace infelices!

¿Por qué volvernos la misma clase de escoria que tanto odiamos?


Es inseguridad. Es miedo. Es infelicidad. Es conformismo.

Es Lunes, inicio de semana. Se suponía que todo estaría tranquilo hoy. Pero esto no se detiene, sigue creciendo, a este ritmo no tardará en explotar. Y yo muero por verlo…
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(8) He's convinced himself right in his brain, that it helps to take away the pain... (8)

Uncle Jonny - The Killers