Mira a tus demonios a los ojos.
Últimamente mi algoritmo me ha estado mostrando mucho a Mike Tyson. Hay algo en la evolución de su identidad que me cautiva. En parte eso y que también habla frecuentemente acerca del contraste entre el personaje que todos veíamos arriba del ring y el ser humano que se escondía detrás de él. Porque este peleador feroz, dominante e imbatible ante nuestros ojos, también tenía miedo. También era un Tyson con dudas, agobiado por sus demonios y con síndrome del impostor. Me crucé por ahí hace poco un video en el que habla de la presión. Mike es un filósofo. Él dedujo para sí mismo que, antes de una pelea, el momento de mayor presión llegaba por pensar demasiado en recibir el golpe. No cuando los recibía. Mike dice que pensar en recibir el golpe es un millón de veces peor que recibirlo en sí. Y que eso es lo que le generaba presión. El temor a fracasar. Hasta que eventualmente entendió que lo mejor que le pudo haber pasado fue precisamente eso, fracasar. Porque así fue como ...