La arquitectura de la identidad.
Hace unos días me envió Linda esta foto. Me despertó muy bonitos recuerdos. En aquel tiempo recién nos habíamos mudado a esta casa, era por allá del 2013. Teníamos ya tres años juntos en matrimonio. Yo andaría por mis 28 años y Linda por los 25. Éramos unos jovencitos. Esa casa significó mucho para nosotros, porque era una prueba de progreso. El lugar donde iniciamos nuestra relación ya nos quedaba muy chiquito, y Santiago ya en esta etapa no tenía espacio suficiente para hacer sus desmanes. Hasta este momento de mi vida, yo creía que en algunos seis u ocho años pudiera aspirar a un puesto de jefatura, y ahí poco a poco ir construyendo un patrimonio para Linda, Santiago y para mí. La vida nos tenía otros planes. Un año después de esta foto ya estaba Sofi con nosotros, y su llegada fue un momento hermoso. Pero a partir de ahí nuestra economía se empezó a complicar un poco más. Bueno, no. Mucho más. Ya para el 2015 la situación estaba muy tensa. Los gastos imprevis...