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La trampa de lo cotidiano.

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 Existe un concepto en la economía que describe algo que todos hemos vivido en algún momento de nuestra vida, y que no hemos sabido nombrar. Este concepto es la utilidad marginal decreciente. La utilidad marginal decreciente sucede cuando una persona ve afectado su nivel de satisfacción conforme consigue más de aquello que al inicio le provocaba mucha felicidad. Entre más tienes de algo, menos te mueve. Cuando era pequeño, recuerdo que Mamá compraba un litro de leche y un tubo de galletas Triki-Trakes para cenar en casa. Normalmente el litro de leche y las galletas los repartía entre cuatro. Papá no tomaba leche porque decía que la leche era para los becerros.  Mi porción era un vasito de 250 ml y unas cuantas galletas. Pero yo siempre me quedaba con ganas de más. En aquel tiempo, uno de mis deseos de niño era que cuando fuera adulto me iba a comprar un litro de leche y un tubo de galletas para mí solo. He hecho esto último muchas veces ya en mi vida y he descubierto, para mi ...

El canto de las sirenas.

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 Hace casi tres mil años, en la antigua Grecia, Homero ya había escuchado historias de las sirenas. Unas criaturas que los marineros llegaban a cruzarse durante sus viajes por el mar. Hermosas e irresistibles. Criaturas cuyo canto era tan poderoso, que todo aquel que lo escuchaba viraba el timón hacia ellas. Sin pensarlo. Sin poder evitarlo. Y en consecuencia, morían en las rocas.  Odiseo lo sabía. Pero aún así tenía que navegar para regresar a casa. Así que diseñó un plan para sobrevivir. Le pidió a toda su tripulación que se taparan los oídos con cera y, que a él, lo ataran firmemente a un mástil. Por más súplicas que externara, pidió que no lo liberaran, dado que seguramente estaría bajo el hechizo de esa melodía tan cautivadora.  Odiseo sobrevivió. No por su gran fuerza de voluntad. Sino porque tenía la estrategia correcta. ---------------------------  "Lo que no está en mi camino, no está en mis intereses." - Epicteto. ---------------------------  Escuchaba...

Más grande que tú.

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 Hace poco escuché una conversación en un podcast, en el que Jordan Peterson expresaba una idea a la que le he venido dando vueltas en mi cabeza. Jordan hablaba de que siempre crecemos en proporción a la responsabilidad que decidimos asumir voluntariamente. Pero al mismo tiempo, no tenemos idea de cuál es el límite máximo a eso. Porque todos hemos conocido personas extraordinarias a lo largo de nuestra vida. Personas de talento innato llamadas a hacer grandes cosas. Pero también, inevitablemente, hemos conocido personas que asumen cargas extraordinarias. Y precisamente, por hacerlo, su desarrollo fue empujado por necesidad.  Personas que se obligaron voluntariamente a crecer más allá de lo que eran. Sin certeza sobre su capacidad de manejar dicha carga. Ninguno de nosotros conocemos nuestro límite. ---------------------------  "El hombre no se descubre a sí mismo contemplándose, sino comprometiéndose." - Johann Wolfgang von Goethe. ---------------------------  El cre...

Mira a tus demonios a los ojos.

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 Últimamente mi algoritmo me ha estado mostrando mucho a Mike Tyson. Hay algo en la evolución de su identidad que me cautiva. En parte eso y que también habla frecuentemente acerca del contraste entre el personaje que todos veíamos arriba del ring y el ser humano que se escondía detrás de él.  Porque este peleador feroz, dominante e imbatible ante nuestros ojos, también tenía miedo. También era un Tyson con dudas, agobiado por sus demonios y con síndrome del impostor. Me crucé por ahí hace poco un video en el que habla de la presión. Mike es un filósofo. Él dedujo para sí mismo que, antes de una pelea, el momento de mayor presión llegaba por pensar demasiado en recibir el golpe. No cuando los recibía. Mike dice que pensar en recibir el golpe es un millón de veces peor que recibirlo en sí. Y que eso es lo que le generaba presión. El temor a fracasar. Hasta que eventualmente entendió que lo mejor que le pudo haber pasado fue precisamente eso, fracasar.  Porque así fue como ...

El éxito y sus pormenores.

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 "Yo no soy lo que me pasó. Soy aquello en lo que elijo convertirme". - Carl Jung. ---------------------------  ¿Quién eres? No sé si te has hecho alguna vez esta pregunta. Pareciera superficial. Incluso obvia. De esas que resultan fáciles de responder en un inicio, pero que en realidad es una pregunta con mucho fondo. Normalmente, cuando nos lo preguntamos, tendemos a responder con lo que hacemos. A qué nos dedicamos, nuestro rol en la familia, qué nos gusta y qué hemos conseguido.  Hace ya muchos años leí sobre la importancia de esta pregunta. Y desde entonces me construí un eslogan personal. Una frase que durante mucho tiempo me ayudó a definirme. Este eslogan lo utilicé, si recuerdo bien, por más de una década. Y hace un par de meses, me propuse a actualizarlo porque sentía que ya no iba conmigo. Ahora tengo uno nuevo. Un eslogan con el que me identifico y considero que me define muy bien en esta etapa de mi vida.  Dice así: ---------------------------  "Soy...

Camina entre gigantes.

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 Esta semana tuve la oportunidad de conversar con un colaborador de mi equipo. Él es de estas personas echadas para adelante, con un hambre enorme de seguir aprendiendo, de aportar valor y de superarse. Siempre muestra una actitud positiva, la que inevitablemente termina contagiando al resto.  Llegó con un cuaderno a nuestra charla. Y tomó notas de algunas ideas. Para mí él es un gigante. ---------------------------  "Rodéate de personas que te obliguen a elevarte". - Oprah Winfrey. --------------------------- En un momento de la conversación, me decía que a él realmente le gustaba mucho su trabajo. Y no desde la óptica de aquel que está en un balance cómodo, sino desde el gusto por el reto que le representa enfrentar situaciones incómodas que lo ayuden a desarrollarse.  Me platicó de su familia y, con un nudo en la garganta, me hizo ver lo orgulloso que estaba de ellos y del camino que han recorrido juntos.  Me identifiqué mucho con él. Y mientras lo escuchaba ...

Una caricia alma.

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 Hoy Sofi cumple 12 años. Ya no es una niña, ahora es una muchachita a la que no le gusta tomarse fotos y le da pena que la abrace cuando estamos de paseo. En ocasiones le gusta jugar con mi mano y jalarme los pelos de viejito que aún no sé porqué me empezaron a crecer. Aún la recuerdo como esa garrapatilla pegada a mí que solía llevar cargada a todos lados. Sofi no lo sabe, pero estos pequeños momentos, por simples que le parezcan, para mí son una caricia al alma. El pasado avanza muy rápido. Nota mental: Tómate el tiempo de cuando en cuando para contemplar, aquello que lo amerita, con la paciencia que merece. Muchas felicidades, Sofi. Disfruta mucho tu día. Disfruta mucho tu vida.