Inventario de ausencias.
En julio del año pasado cumplí cuarenta años. Pero, cosa extraña, apenas la semana pasada mi cuerpo se dio cuenta y me cayeron encima. Me enfermé como hacía muchísimo tiempo que no me sucedía. Intolerables fueron cuatro días. De sábado a martes. Es muy raro que falte al gimnasio algún día del año, pudiera decir que casi siempre voy. Falté dos. Todos los días, todos, publico en mis estados de WhatsApp dos clips que me hayan dejado algún aprendizaje y un clip de alguna canción que me gusta. Bueno, pues también fallé un día en publicarlos. Esto último fue el colmo. Ahí hasta tenía preocupada a mi esposa por mis estados. Ya al quinto día y, gracias a un ajuste en el medicamento que me sugirió mi suegro, amanecí mucho mejor y pude hacer mi día con normalidad. Es fácil dejar de notar lo que siempre está. Por importante que sea. Bien dicen que mientras estamos sanos podemos tener miles de problemas. Pero cuando enfermamos, solo tenemos uno. Y no solo sucede con nu...