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Mi trébol de las tres hojas.

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 No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que yo creía que la fortuna no estaba reservada para personas como yo. Tampoco es que haya sido un cambio repentino. Fue un momento de eureka el que me concedió otra óptica desde la cual observar la vida. Un libro sembró esa semilla. Y esa semilla fue solo el punto de partida. Desde entonces he trabajado en consolidar esta visión. Hoy puedo decir orgulloso que soy un hombre muy afortunado. Afortunado a pesar de mi suerte. Recuerdo que inicié mi relación con la lectura desde pequeño. Un tanto por mi personalidad, pero también por mis circunstancias, me resultaba más fácil habitar mi mundo interior que interactuar en la vida real. Y leer le traía mucha vida a mi imaginación. Papá tiene una biblioteca en casa. En su mayoría son libros relacionados a su profesión y - espero que no lea esto - muy aburridos para mi gusto. Aunque en aquellos años a mí me divertía mucho hurgar en ella con la ilusión de encontrar ahí pequeños tesoros.  Me pasab...

El oficio del artesano.

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  Este viernes por la noche llevé a Santiago a un concierto de Nach en el Pepsi Center.  En realidad no lo llevé a él, no es que sea su fan. Tampoco yo. Por ahí me gustan algunas de sus canciones que me he encontrado a lo largo de mi vida. Nach es un rapero español que conocí por allá de mis 20's. Tiene este timbre de voz muy particular que me gusta. Una voz profunda. Es un artista apasionado por la lectura. Le gusta la poesía y se nota en sus letras. Siendo sincero, fue una buena excusa para escuchar algunas de estas canciones en vivo y pasar tiempo con mi hijo.  Llegamos más temprano de lo previsto. Creí que por ser viernes por la tarde y en un día lluvioso, nos iba a tocar un caos en el tráfico, pero no fue así. De la salida del estacionamiento del World Trade Center a la entrada del recinto, serían 800 metros. Aún así nos dimos un remojón, adjunto evidencia. Cuando creces en Monclova estás acostumbrado a que la lluvia no moje tanto. En Ciudad de México es diferente. P...

Cuestiona al arquitecto.

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 A poco más de un semestre de finalizar mi licenciatura, por allá del 2007, pasaba por un momento tenso en mi vida. Se acercaba la etapa que correspondía al inicio de las prácticas profesionales y yo tenía altas expectativas por ingresar a una buena empresa, donde pudiera mostrarme y asegurar una posición oficial. A la vez tenía miedo de no conseguirlo. No existía LinkedIn. Buscaba algún correo en internet como punto de contacto en las empresas y les enviaba mi hoja de vida. Aunque la manera más práctica y, también la más cansada, era irme a los parques logísticos y caminar por ellos entregando en las casetas de vigilancia las solicitudes de empleo. Era labor de todo el día, los días necesarios. Cuando no tienes trabajo y lo necesitas con urgencia, tu trabajo es encontrar trabajo. Me llamaron en alguna ocasión de una empresa muy reconocida de fabricación de componentes de plástico para la industria automotriz, en Ramos Arizpe. Y me citaron al día siguiente para una entrevista....

No me sé rajar.

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 Es injusto asumir que el éxito de una persona es gracias a algún tipo de talento innato. En cualquier ámbito.  Yo lo he hecho.  Pero lo que realmente importa es lo que no vemos. El trabajo detrás que respalda cada uno de los hitos alcanzados.  Leía un artículo recientemente que hablaba acerca del concepto de la tasa del éxito (SR: Success Rate). En términos simples, este indicador mide el porcentaje de resultados positivos frente al total de intentos realizados. Comparto por acá algunos ejemplos: 1. Frank Sinatra: 1.200 canciones, 209 éxitos. SR del 17%. 2. Babe Ruth: 8.399 intentos, 714 éxitos. SR del 8,5%. 3. Pablo Picasso: 150.000 obras, 1.170 obras maestras. SR del 0,7%. La matemática es muy dura. Veneramos los nombres, pero minimizamos la cantidad tan grande de intentos que tuvieron qué provocar. A pesar de los fracasos, a pesar de la desmoralizante crítica externa y sin certeza alguna de un futuro prometedor.  La masividad de su trabajo fue lo que convirt...

El bosque de las luciérnagas.

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  El viento en el mirador era cortante. El frío le calaba en los huesos. Abajo, la ciudad se veía distante. Las luces titilaban en el fondo y se percibía una noche tranquila. En silencio. Había jugado ya con esta idea desde hace tiempo. Con subir ahí. Llevaba años buscando una razón para no hacerlo. No la encontró. Dedicó muchos años a tratar de entender el porqué de su dolor. A lamentarse. Buscando encontrar propósito en su desgracia.  Cerró los ojos. Y entonces los vio.  ... La dinámica de ese fin de semana había resultado improvisada. No habían sido unas vacaciones planeadas. Pero, dada la situación, acordaron ir a visitar un par de pueblitos y pasar el rato en familia.   Muy cerca del pueblo había un lugar en el que, durante esa temporada, la noche se iluminaba. El bosque de las luciérnagas. Emprendieron el camino sin demasiada expectativa. Y aunque estaba relativamente cerca, ya el último tramo del recorrido era sobre una vereda rural. En algún momento incl...

¿Qué tan profundas son tus raíces?

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  Hace unos días tuve un sueño extraño. Si bien no es un sueño frecuente, sí es un sueño que he tenido en ocasiones a lo largo de mi vida. No necesariamente el escenario es el mismo, pero sí ciertas condiciones en este. Elaboro.  Estaba volando en mi sueño. No volando velozmente a cielo abierto. Sino volando torpemente, intentando mantenerlo de manera fluida. Hacía un salto, volaba por un instante - lo suficientemente lejos para que se considerara vuelo - y volvía a caer. Esto se repetía una y otra vez. Había personas persiguiéndome, personas difusas. De las que yo estaba intentando escapar. A pesar de que pareciera una persecución, mi sentir era de euforia, de libertad. Desperté abruptamente alrededor de las 3 am, emocionado. Cerré rápidamente los ojos para volver a soñar lo mismo, pero ya no pude. Ya había vivido esto. Y por más que lo intento no consigo volar como se merece. Más adelante en la semana iba de regreso del trabajo, camino a casa, escuchando un podcast en el que...

Sucesión.

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 Hay una anécdota que recuerdo mucho cuando hablo de cómo fue crecer con mi Papá. Cuando era pequeño, él siempre que llegaba de su trabajo se ponía a hacer labores en el hogar. Específicamente en el patio. Él creó el jardín desde cero. Y cuando digo crear, me refiero a que limpió el terreno de escombros y maleza, trabajó en la mejora del suelo con abono, a pico y pala. Sembró el césped, sembró los árboles, las plantas, los cactus. Y claramente le daba todo el mantenimiento que necesitaba, que era mucho. A él siempre le ha gustado esto. Pero también creo que era alguna forma de terapia ocupacional. No sé si de escuchar o callar sus pensamientos. Quizá no había romanticismo en ello, simplemente le gustaba y ya. Debería consultarle. Los fines de semana que no había escuela, era común que nos agendara labores también. He de ser sincero, actividades non gratas para mí. En una ocasión, me llevó consigo al monte para recolectar abono en la camioneta. Para quien conoce Monclova, las temper...