Mi trébol de las tres hojas.
No siempre fue así. Hubo un tiempo en el que yo creía que la fortuna no estaba reservada para personas como yo. Tampoco es que haya sido un cambio repentino. Fue un momento de eureka el que me concedió otra óptica desde la cual observar la vida. Un libro sembró esa semilla. Y esa semilla fue solo el punto de partida. Desde entonces he trabajado en consolidar esta visión. Hoy puedo decir orgulloso que soy un hombre muy afortunado. Afortunado a pesar de mi suerte. Recuerdo que inicié mi relación con la lectura desde pequeño. Un tanto por mi personalidad, pero también por mis circunstancias, me resultaba más fácil habitar mi mundo interior que interactuar en la vida real. Y leer le traía mucha vida a mi imaginación. Papá tiene una biblioteca en casa. En su mayoría son libros relacionados a su profesión y - espero que no lea esto - muy aburridos para mi gusto. Aunque en aquellos años a mí me divertía mucho hurgar en ella con la ilusión de encontrar ahí pequeños tesoros. Me pasab...