El éxito y sus pormenores.

 "Yo no soy lo que me pasó. Soy aquello en lo que elijo convertirme".


- Carl Jung.


--------------------------- 


¿Quién eres?


No sé si te has hecho alguna vez esta pregunta. Pareciera superficial. Incluso obvia. De esas que resultan fáciles de responder en un inicio, pero que en realidad es una pregunta con mucho fondo.


Normalmente, cuando nos lo preguntamos, tendemos a responder con lo que hacemos. A qué nos dedicamos, nuestro rol en la familia, qué nos gusta y qué hemos conseguido. 


Hace ya muchos años leí sobre la importancia de esta pregunta. Y desde entonces me construí un eslogan personal. Una frase que durante mucho tiempo me ayudó a definirme.


Este eslogan lo utilicé, si recuerdo bien, por más de una década. Y hace un par de meses, me propuse a actualizarlo porque sentía que ya no iba conmigo.


Ahora tengo uno nuevo. Un eslogan con el que me identifico y considero que me define muy bien en esta etapa de mi vida. 


Dice así:


--------------------------- 


"Soy un hombre sumamente aburrido, con una capacidad enorme para soñar y en una búsqueda exhaustiva de esa versión de sí que aún no existe".


- Marco Peña.


--------------------------- 


Curiosamente creo que este eslogan también esconde lo que yo considero que es el camino al éxito y sus pormenores. 


Me explico.


En ocasiones nuestras circunstancias no son compatibles con nuestras aspiraciones. A veces nuestro entorno nos invita a conformarnos con lo que parece posible para aquellos como nosotros. Pero no somos lo que nos hicieron. Somos lo que hacemos con lo que hicieron de nosotros. Somos aquello en lo que elegimos convertirnos. Y aún y que nuestra realidad no nos invite a hacerlo, tenemos qué atrevernos a soñar. Soñar en grande. 


Los sueños encienden ese fuego en el corazón que nos obliga a movernos. A romper la inercia. Todo empieza en nuestros sueños.


Pero, conforme avanzamos, descubres que en realidad el camino al éxito es profundamente aburrido. Porque requiere de mucha repetición. De los hábitos adecuados. De la constancia en ellos. 


No es divertido levantarte cuando no quieres hacerlo. Obligarte a hacer más de lo que hiciste ayer. Someterte a tal fricción una y otra vez por meses, por años. Por décadas. Es monótono. Es tedioso. Pero lo paradójico es que esas pequeñas acciones ordinarias, compuestas a través del tiempo, generan resultados extraordinarios. Transformaciones estructurales.


Y cuando te detienes un momento a observar, a apreciar aquello que has conseguido, descubres que lo que alguna vez definiste como el destino al que querías llegar, es una estación más. El éxito no es un lugar. 


El éxito es un gerundio. 


Es estar siendo. Estar construyéndote. Convirtiéndote. No llegas. Avanzas hacia esa mejor versión de ti que se sigue moviendo conforme te acercas a ella.


Esta semana celebro mi primer año en Mercado Libre. Ha sido una experiencia maravillosa. Hace muchos años, esta versión de mí que he desarrollado, hubiera sido mi versión de éxito. 


Ahora sé que estoy lejos aún de esa nueva versión de mí que quiero construir. Pero continúo avanzando. Porque tengo claro que en mi camino al éxito, debo estar dispuesto a abrazar también sus pormenores.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Un Domingo cualquiera.

Caballo salvaje.

¿Cuál es tu código de vida?