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Mostrando las entradas de junio, 2026

La arquitectura de la identidad.

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 Hace unos días me envió Linda esta foto. Me despertó muy bonitos recuerdos. En aquel tiempo recién nos habíamos mudado a esta casa, era por allá del 2013. Teníamos ya tres años juntos en matrimonio. Yo andaría por mis 28 años y Linda por los 25. Éramos unos jovencitos. Esa casa significó mucho para nosotros, porque era una prueba de progreso. El lugar donde iniciamos nuestra relación ya nos quedaba muy chiquito, y Santiago ya en esta etapa no tenía espacio suficiente para hacer sus desmanes.  Hasta este momento de mi vida, yo creía que en algunos seis u ocho años pudiera aspirar a un puesto de jefatura, y ahí poco a poco ir construyendo un patrimonio para Linda, Santiago y para mí.  La vida nos tenía otros planes. Un año después de esta foto ya estaba Sofi con nosotros, y su llegada fue un momento hermoso. Pero a partir de ahí nuestra economía se empezó a complicar un poco más.  Bueno, no. Mucho más. Ya para el 2015 la situación estaba muy tensa. Los gastos imprevis...

La trampa de lo cotidiano.

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 Existe un concepto en la economía que describe algo que todos hemos vivido en algún momento de nuestra vida, y que no hemos sabido nombrar. Este concepto es la utilidad marginal decreciente. La utilidad marginal decreciente sucede cuando una persona ve afectado su nivel de satisfacción conforme consigue más de aquello que al inicio le provocaba mucha felicidad. Entre más tienes de algo, menos te mueve. Cuando era pequeño, recuerdo que Mamá compraba un litro de leche y un tubo de galletas Triki-Trakes para cenar en casa. Normalmente el litro de leche y las galletas los repartía entre cuatro. Papá no tomaba leche porque decía que la leche era para los becerros.  Mi porción era un vasito de 250 ml y unas cuantas galletas. Pero yo siempre me quedaba con ganas de más. En aquel tiempo, uno de mis deseos de niño era que cuando fuera adulto me iba a comprar un litro de leche y un tubo de galletas para mí solo. He hecho esto último muchas veces ya en mi vida y he descubierto, para mi ...

El canto de las sirenas.

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 Hace casi tres mil años, en la antigua Grecia, Homero ya había escuchado historias de las sirenas. Unas criaturas que los marineros llegaban a cruzarse durante sus viajes por el mar. Hermosas e irresistibles. Criaturas cuyo canto era tan poderoso, que todo aquel que lo escuchaba viraba el timón hacia ellas. Sin pensarlo. Sin poder evitarlo. Y en consecuencia, morían en las rocas.  Odiseo lo sabía. Pero aún así tenía que navegar para regresar a casa. Así que diseñó un plan para sobrevivir. Le pidió a toda su tripulación que se taparan los oídos con cera y, que a él, lo ataran firmemente a un mástil. Por más súplicas que externara, pidió que no lo liberaran, dado que seguramente estaría bajo el hechizo de esa melodía tan cautivadora.  Odiseo sobrevivió. No por su gran fuerza de voluntad. Sino porque tenía la estrategia correcta. ---------------------------  "Lo que no está en mi camino, no está en mis intereses." - Epicteto. ---------------------------  Escuchaba...