Shangai 162.
Aquí inició nuestra historia. 16 años atrás.
En aquellos años yo recién había leído El Poder de la Intención, de Wayne Dyer. Y estaba muy convencido de esta idea de que cuando deseas algo con todo tu corazón, y alineas tus acciones a esa emoción, intencionas tu vida.
Pero es difícil transmitir esta idea a alguien ajeno a tus sueños. Sobre todo cuando tu realidad dista mucho de ser congruente con ella. A Linda y a mí nos costó al inicio transmitir esta idea del hogar que queríamos crear. Hasta que eventualmente entendimos que no necesitábamos convencer a nadie, mas que a nosotros mismos.
---------------------------
“La intención es una fuerza en el universo que permite que el acto de crear ocurra.”
- Wayne Dyer.
---------------------------
Intencionar es provocar que suceda.
Este año, Linda y yo nos hemos permitido cosechar algunos frutos de esta larga jornada. En consecuencia, los últimos meses han sido intensos, y han removido muchos recuerdos y emociones.
El camino acá no ha sido fácil; sin embargo, nuestras opciones siempre fueron claras. Eran dos: Sacrificábamos más por aquello que queríamos conseguir o bajábamos el estándar de nuestras aspiraciones al nivel de lo que estábamos dispuestos a sacrificar.
La vida es así. En todos sus aspectos. No puedes esperar a estar cien por ciento seguro de que la decisión que estás por tomar es la correcta para hacerlo. La tomas, con miedo, pero la tomas. Y haces el salto de fe.
En el camino vas calibrando esa decisión para direccionar el rumbo al resultado esperado. Siempre hay opciones. Gestionas tu decisión. La claridad llega siempre en el camino. No antes de iniciarlo.
Mañana celebramos 16 años desde que fundamos nuestro hogar. En aquel tiempo, a Shangai 162 lo llenamos con una cama, una cuna para Santiago, una mesa que nos regaló mi Tía Reyna y un refrigerador que me regaló mi Papá. Eso además de un montón de sueños e ilusiones.
Linda y yo intencionamos nuestra vida y hoy hemos materializado muchas de esas aspiraciones.
Aún nos queda un largo camino por recorrer. Más ahora que tenemos nuevas anclas emocionales que nos invitan a nuevas ilusiones.
No tienes qué ver el final del camino para iniciarlo. Yo aún no veo el final del mío.
Intenciona tu vida. Da ese primer paso.

Comentarios