Más grande que tú.

 Hace poco escuché una conversación en un podcast, en el que Jordan Peterson expresaba una idea a la que le he venido dando vueltas en mi cabeza.


Jordan hablaba de que siempre crecemos en proporción a la responsabilidad que decidimos asumir voluntariamente. Pero al mismo tiempo, no tenemos idea de cuál es el límite máximo a eso.


Porque todos hemos conocido personas extraordinarias a lo largo de nuestra vida. Personas de talento innato llamadas a hacer grandes cosas. Pero también, inevitablemente, hemos conocido personas que asumen cargas extraordinarias. Y precisamente, por hacerlo, su desarrollo fue empujado por necesidad. 


Personas que se obligaron voluntariamente a crecer más allá de lo que eran. Sin certeza sobre su capacidad de manejar dicha carga.


Ninguno de nosotros conocemos nuestro límite.


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"El hombre no se descubre a sí mismo contemplándose, sino comprometiéndose."


- Johann Wolfgang von Goethe.


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El crecimiento no es privilegio del talentoso. No está reservado para nadie. Está ahí, disponible para cualquiera que decida cargar con algo más. Uno no pide permiso para crecer. Lo asumes y actúas.


Pero también está el otro caso. Aquel en el que la vida nos puso una carga encima que no pedimos. Pero nos hicimos cargo de ella. No porque lo hayamos planeado así, sino porque no teníamos otra opción. La necesidad nos obligó a convertirnos en alguien que no éramos.


Podemos pasarnos años, incluso la vida, preparándonos para avanzar a ese siguiente nivel porque aún no nos sentimos listos. Pero el actuar es precisamente lo que produce dicha seguridad. Nos descubrimos en el compromiso con la batalla, no en la contemplación de la misma. 


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"La responsabilidad es el precio de la grandeza."


- Winston Churchill.


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Jordan dice que hay una diferencia enorme entre la carga que te cae encima y la carga que, voluntariamente, decides alzar. La primera te aplasta o te endurece. 


La segunda te transforma. 


Porque en el simple acto de elegirla, ya estás decidiendo ser alguien distinto. No sabemos si podremos o no con dicha carga, pero asumir el riesgo a responsabilizarte por ella es, al menos, el primer paso hacia la grandeza.


En mi camino he conocido personas que asumieron responsabilidades que los rebasaban por mucho. Y los vi crecer hasta estar a la altura de las mismas. Y después buscar la siguiente. 


Yo mismo he vivido versiones de esta narrativa. Momentos personales en los que la vida me puso una carga, que no elegí, pero que desarrollé la fuerza para manejarla. Y también muchos momentos personales y profesionales en los que asumí el riesgo de esa responsabilidad para obligarme a desarrollar esas habilidades que se requieren en un siguiente nivel de tu identidad.


Casi siempre funciona así. ¿Puedes fallar? Claro, en algún momento seguramente encontraremos nuestro límite. Pero yo tengo la convicción propia de que, cuando ello suceda y no sea ejemplo en el resultado, al menos seré ejemplo en el esfuerzo.


La única persona más grande que tú, es esa siguiente versión de ti que estás por descubrir.




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