Sucesión.

 Hay una anécdota que recuerdo mucho cuando hablo de cómo fue crecer con mi Papá. Cuando era pequeño, él siempre que llegaba de su trabajo se ponía a hacer labores en el hogar. Específicamente en el patio. Él creó el jardín desde cero. Y cuando digo crear, me refiero a que limpió el terreno de escombros y maleza, trabajó en la mejora del suelo con abono, a pico y pala. Sembró el césped, sembró los árboles, las plantas, los cactus. Y claramente le daba todo el mantenimiento que necesitaba, que era mucho.


A él siempre le ha gustado esto. Pero también creo que era alguna forma de terapia ocupacional. No sé si de escuchar o callar sus pensamientos. Quizá no había romanticismo en ello, simplemente le gustaba y ya. Debería consultarle.


Los fines de semana que no había escuela, era común que nos agendara labores también. He de ser sincero, actividades non gratas para mí. En una ocasión, me llevó consigo al monte para recolectar abono en la camioneta. Para quien conoce Monclova, las temperaturas arriba de los 36 grados por las tardes son comunes allá.


A Papá le molestaba mucho mi pasividad y lentitud para hacer las cosas. Esa pasividad clásica en el adolescente que ahora veo desde su perspectiva, y sí, en ocasiones pudiera llegar a molestar.


Ahí estoy yo en el sol, a regañadientes, moviendo palas de estiércol para cargarlo en la caja de la camioneta y cumplir mi colaboración en un proyecto al que yo no era afín. Papá recriminándome que me diera prisa y despabilara. 


De pronto, él subió molesto a la camioneta, arrancó y se fue...


Y me dejó ahí en medio del monte. No recuerdo cuántos años tenía. Pero en mi mente me había abandonado.


---------------------------


"El talento se desarrolla en lugares tranquilos; el carácter, en el tumultuoso curso de la vida."


- Goethe.


--------------------------- 


Quizá pasaron quince minutos. Para mí fueron horas. Obviamente regresó y me aleccionó respecto a que no podía andar por la vida a paso lento.


Últimamente he estado escarbando en mi pasado. Y hace unos días me encontré por ahí una reflexión que me puso a pensar en esto. 


...


Un día te darás cuenta de la gran mentira. No todo el mundo quería que crecieras. Muchos de ellos querían que te quedaras igual, para no sentirse menos.


Tu Padre no. Él no necesitaba tu aprobación. Necesitaba tu evolución. Por eso fue duro contigo. Tú pensabas que te estaba criticando. Que nunca era suficiente lo que hacías. Pero no era eso. Él veía en ti algo más grande de lo que tú veías en tu mismo.


Él te amaba, pero no buscaba tu aprecio. Buscaba convertirte en algo mejor que él. Quería sucesión. Y en el camino, se volvió el malo del cuento. Pero un día, te darás cuenta de que nunca fue presión, fue preparación.


- Autor desconocido.


...


Esas pequeñas dosis de realidad que él me daba de cuando en cuando, no eran presión. Eran preparación. Hoy entiendo que ese alto sentido de urgencia y orientación a la acción son de las cosas más valiosas que le aprendí. La vida terminó demostrándome que son necesarias para avanzar. 


Hay personas que ven en ti aquello que tú no sabes ver todavía. Personas que quieren verte crecer. Él no quería dejarme un apellido. Quería dejarme una forma de sobresalir en el mundo. Quería mi evolución.


Quería sucesión.




Comentarios

Entradas más populares de este blog

Caballo salvaje.

La belleza de lo infraordinario.

El Muro.