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No olvides tu porqué.

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 El día Lunes regreso a mis labores profesionales después de un periodo vacacional de dos semanas que me tomé para disfrutar con mi familia. Este verano no salimos de viaje, pero vino a visitarnos Dirce, una prima de Linda. Aprovechamos para pasearla y también fue un gran pretexto para revisitar algunos de los lugares tan hermosos a los que teníamos años de no ir. El primer día estuvo algo atropellado, porque a casi diez minutos de llegar al aeropuerto de CDMX a recogerla, Linda le escribió para que nos enviara su ubicación en tiempo real y no batalláramos en encontrarla, resulta que su ubicación era en el famoso Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, nada más a una hora de donde estábamos en ese momento. Afortunadamente ninguno de nosotros teníamos prisa, y el malentendido era muy comprensible. Dirce una noche antes le había enviado a Linda el screenshot del vuelo para que viera a qué hora llegaba, y ahí decía claramente AIFA, pero por otro lado, el sistema de activación reticul...

El fantasma del destino no explorado.

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 "Si tuvieras un deseo, ¿qué sería lo que pidieras? ¿Gloria mientras estás vivo o calma cuando te mueras? ¿Y si quiero las dos cosas? ¿Y si sale el sol afuera? ¿Y si era cuestión de tiempo que la tormenta se fuera?" Proof a.k.a. Dr. Manhattan. ------------------------------------------------------------ Así versa Proof una de sus estrofas en esta reflexiva canción titulada, La pregunta del millón. Y es que, ¿cuánto duran las tormentas antes de poder ver nuevamente el sol y saber que ha valido la pena, que hay esperanza? Y si acaso tuviéramos la respuesta a esto, ¿valoraríamos de la misma manera los momentos de gloria? Seguramente no.  Los seres humanos tendemos a adjudicarle valor a algo en contraste con su opuesto. Apreciamos la compañía de aquellos que amamos porque conocemos el pesar y el vacío de la soledad. Deseamos abundancia y prosperidad porque hemos experimentado carencias. Y nos deleitamos en el éxito porque hemos palpado el sacrificio que implica recorrer el camino...

Sara.

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 La primera vez que escuché de Sara fue en el 2016, en un episodio de Impact Theory en donde Tom Bilyeu tiene una charla con Mel Robbins acerca de su filosofía de vida y su famosa regla de los cinco segundos. En aquel entonces acabábamos de llegar a vivir Monterrey y yo iba a un pequeño gimnasio en San Nicolás, cerca de la planta de Gamesa. Llegaba a entrenar alrededor de las cuatro y media de la mañana, y a las cinco y media me salía a trotar/caminar por el barrio mientras escuchaba audios en un viejo reproductor de mp3. Tenía la práctica de guardar todos los videoclips que me encontraba en Youtube con mensajes profundos, y eventualmente los convertía a formato mp3 para llevarlos conmigo en mi reproductor. Un poco arcaico el método, pero me funcionaba muy bien. Hubo una larga temporada en la que escuché cada mañana este clip. Recuerdo que recorría las calles de San Nico, a oscuras aún, con este audio resonando en mi cerebro en donde Mel decía: "Estaba oscuro, estaba muy frío, era...

La melodiosa sinfonía del éxito.

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 "Mantén un pequeño fuego encendido, no importa lo pequeño que sea, por oculto que esté". Cormac McCarthy. ------------------------------ Hace ya algunos meses lanzaron una convocatoria para un concurso en la compañía en donde se premia a grandes proyectos que hayan impactado al negocio en distintas categorías. Ya tenía algunos años en los que me tocaba ver el evento, pero nunca había inscrito uno, y ni siquiera me había pasado por la cabeza hacerlo.  Este año fue un poco diferente. A inicios de Mayo, nos enviaron a todos en general la convocatoria para inscribir nuestros proyectos propuesta a estos premios. Siendo franco, hice caso omiso de la misma; quiero decir, hemos hecho un gran trabajo en el área, pero no me sentía con la confianza como para inscribirnos y mostrar a todos dichos resultados. Una semana después, nos abordaron directamente a los managers de transporte para ver cómo íbamos con las nominaciones de nuestra área, y fue más por la invitación directa que por in...

El eco del universo.

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 En su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva, Stephen Covey nos presentó un concepto al que llamó: La cuenta bancaria emocional.  En este, Covey hace una metáfora en la que compara las relaciones personales con el cómo administramos una cuenta financiera. Cuando hablamos de una cuenta de débito, uno no puede retirar del banco más de lo que haya depositado en este. Siempre debemos asegurarnos de tener saldo a favor. De igual manera, para tener relaciones interpersonales sanas, no podemos exigir de las personas más de lo que hayamos aportado a ellas.  Parece una idea sencilla, pero les aseguro que cuando la aplicas tiene un gran impacto. La empatía, el cumplir los compromisos, el saber disculparse, escuchar, ayudar, o simplemente dar los buenos días. Todas estas son maneras de abonar al saldo emocional en las relaciones personales y profesionales.  Y en la medida en la que el saldo emocional sea alto, podrá soportar incluso tropiezos sin consecuencias...

MCMLXXXV.

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 No recuerdo puntualmente el día de esta foto. Pero sí recuerdo que cuando éramos niños nos gustaba mucho ir al Parque Xochipilli. Y no es que nos llevasen con tanta frecuencia, quizá por eso cuando lo hacíamos era especial. Un Domingo cualquiera, sin previo aviso, Papá nos apresuraba para que nos alistáramos y nos llevaba caminando al parque. A ojos de un niño, era un camino muy largo, pero siempre la expectativa de llegar a correr, jugar y rodar por el césped te ayudaba mantener el ánimo. Íbamos muy temprano, para que cuando el sol apretara, ya estuviéramos lo suficientemente gastados para poder regresar a casa. Crecí en Monclova, Coahuila. Entre las colonias Picasso, el Pueblo y la Leandro Valle pasé dieciocho años de mi vida. Y aunque el salir de ahí me ayudó mucho en mi progreso, es un lugar que con nostalgia sigo considerando mi hogar.  Desde pequeño siempre fui muy reservado, me gustaba pasar mi tiempo leyendo historietas, cuentos, fantaseando y viendo películas en la t...

La fragilidad en la ilusión de una perpetua armonía.

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 Soy una persona de rutinas. Desde muy joven, cuando empecé a interesarme y trabajar en mi crecimiento personal, encontré en ellas una manera muy eficiente de optimizar tareas en mi día a día, evitarme imprevistos, y eventualmente provocarme hábitos que estaba buscando desarrollar.  Desde cosas tan simples como dejar siempre las llaves en el mismo lugar, poner a cargar mi reloj todos los Lunes, o mis audífonos Lunes y Jueves, estacionarme en el mismo piso, preparar mi ropa del día siguiente para el trabajo y el gimnasio todas las noches en el mismo orden, y rellenar el recipiente del agua sobre mi buró cuando esté a un cuarto de terminarse. Hasta actos de mayor impacto personal, como el que siempre que me llega un momento de eureka, anotarlo en mi Google Keep para que no se desvanezca, levantarme temprano, hacer ejercicio, despedirme de Linda todas las mañanas y desearle un buen día o dar las buenas noches a mis hijos siempre. Llueva, haga calor, mucho frío, me encuentre enfer...