domingo, 28 de octubre de 2007

De lo que sólo yo entiendo. Parte VII

domingo, 14 de octubre de 2007

De lo que sólo yo entiendo. Parte VI


Sólo quiero ser feliz...

viernes, 5 de octubre de 2007

Un Domingo cualquiera.

(8) And this bitter pill is leaving you with such an angry mouth…. (8)

- Bueno?

- Marco?

- Sí, soy yo. Quién habla?

- No sé si te acuerdes de mí…

Soy Claudia…

………………………………………………………………..

- Bah! Otra vez Domingo…

Los Domingos eran los días que menos le gustaban. Amanecía solo, sin planes aparentes, sus amigos crudos sin ganas de salir a distraerse y él tratando de evitar lo más posible quedarse en casa. Tenía miedo de pensar en ella de nuevo…

Y pone música, enciende un cigarro y empieza a “programar su día” mientras da vueltas por la sala.

- Recojo mi cuarto, le doy una limpiadilla al departamento, me baño y me recuesto plácidamente a ver una película…

Y recoge su cuarto, pospone la limpieza al departamento, se baña y se recuesta a ver la película…

25 minutos después está en Plaza Real caminando solo, analizando su vida y viendo como las parejillas daban muestra de su amor.

Hace una escala en la nevería.

- Galleta Oreo, verdad?

- Jaja, cómo supiste?

Tenía cinco Domingos pidiendo la misma nieve…

La tomó y se retiró de ahí, apenas llevaba a su boca el primer bocado, cuando ve una parejilla que se dirigía hacia él, al parecer discutían. Una niña muy bonita, blanca, pelo negro y largo con un mechón sobre su cara, tenía la mirada triste. No pudo apartar sus ojos de ella.

La niña pasó junto a él y sus miradas se cruzaron. Él sonrió. Ella esbozó una pequeñísima sonrisa para luego dirigir la mirada a otro lado, podría describirse como una sonrisa triste, si acaso existen.

Ellos seguían discutiendo, se tomaban y se soltaban frecuentemente las manos.

Sabía que quizá era la última vez que la iba a ver, así que ideó algo…

Tiró su nieve, ni siquiera la probó, y se dirigió rápidamente a un local donde venden accesorios para mujeres.

- Hola! De casualidad no tendrán un pedazo de papel y una pluma que me presten?

- Sí, claro.

Papel y pluma en mano, escribió una nota y corrió a buscar a la parejilla de nuevo. Quería ver si el tipo la dejaba un ratito sola.

Y diez minutos después de seguirlos a prudente distancia, vio una oportunidad, él se fue, pero ella se quedó ahí, como esperándolo. Así que no había tiempo para pensar, el novio podía volver en cualquier momento.

Se dirigió a ella y le dio la nota.

- Hola! Toma, no la vayas a tirar… Cómo te llamas?

- Claudia, gracias…

- Bueno, supongo que no tarda en venir tu novio, cuídate Claudia.

Y se fue rápidamente. Estaba nervioso, pero ingenuamente creyó disimularlo. Un sentimiento de satisfacción lo invadió…

- Mmm, Los Visitantes, Supercan, El contrato… Mmmta, no se me antoja ninguna.

Entró al cine. Tenía antojo de alguna película melosa, le fascinaban, pero se decidió por una comedia…

En realidad no importaba, ni siquiera le prestó atención a la película. En su mente se dibujaban un sinfín de caminos que pudo haber tomado con ella, pero ya había elegido, no había marcha atrás, ahora los dos recorrían caminos diferentes. Él no sabía que el camino que hubiera elegido, lo llevaría a ese lugar…

Y volvió a la realidad para darse cuenta que la película estaba por terminar. Se salió antes del final, así no la arruinaría para alguna otra ocasión que se decidiera por verla y prestarle atención.

Se dirigió a su auto y no pudo evitar pasar por el lugar donde había visto a aquella niña. Bajó la mirada y creyó reconocer un papel arrugado que se encontraba en el suelo.

Lo levantó y lo extendió para leerlo…

“Hola!

Quizá es un atrevimiento de mi parte porque no me conoces, pero eres una niña muy bonita. Te lo escribo porque sé que estás con tu novio.

Si alguna vez necesitas que alguien te escuche, no dudes en hablarme.

844 893 81 84

Cuídate mucho niña!

Marco.”

Lo había tirado….

Quizá él se lo vio y lo tiró, quizá simplemente a ella no le había importado, quizá necesitaba mejorar sus técnicas de conquista.

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- Claro que me acuerdo de ti! Cómo estás niña? Pensé que habías tirado mi número.

- Es que él me lo tiró, pero lo memoricé.

- Y cómo estás? Necesitas hablar con alguien?

- Sí… Te invito una nieve, nos vemos en Plaza Real?