Hasta el final.
No todas las batallas son para ganarlas. En ocasiones el objetivo parece tan distante, que incluso sería poco realista creer que lo vamos a alcanzar. Al menos no en este momento.
Pero hay algo que resulta peor que perder una batalla: abandonarla antes de tiempo. No todas las batallas existen para cambiar el resultado. Algunas existen para cambiarnos a nosotros mismos.
Hay un diálogo en Rocky que ejemplifica esto a la perfección. Ocurre antes de la pelea final con Apolo. Rocky sabía que ganar era prácticamente imposible, pero eso no le importaba, no tenía nada qué perder. Lo que sí tenía, era una gran oportunidad para demostrarse a sí mismo de lo que era capaz, descubrir de lo que estaba hecho. La contienda no iba a ser con Apolo, sino con la identidad que estaba intentando dejar atrás.
Rocky no habla del aplauso externo ni de la validación ajena. Habla de dignidad. De auto-respeto. Habla de forjarse una nueva identidad, una que quizá no esté lista para ganar, pero sí de escalar un peldaño más.
---------------------------
Rocky:
— No puedo vencerlo.
Adrian:
— Pero, trabajaste tan duro...
Rocky:
— Lo sé, pero eso no importa. No era nadie antes, así que realmente no importa si pierdo esta batalla ahora. No importa si este tipo me abre la cabeza. Lo único que quiero es llegar hasta el final.
Nadie nunca ha llegado hasta el final con Creed, Adrian. Y si tan solo pudiera llegar al final... Ver que suena la campana y yo aún estoy de pie. Me probaría por primera vez en mi vida que no era un vago más del barrio.
Que no soy un perdedor.
---------------------------
Iniciamos ya un nuevo año. Este Viernes vi caras nuevas en el gimnasio. Da gusto ver que hay quienes no esperan a que sea Lunes para ir a construirse nuevos hábitos.
Tenía desde Diciembre del '23 que no actualizaba mi lista de objetivos personales. Hace ya muchos años que inicié con esta práctica, y es muy enriquecedor cuando regresas a ver cómo tus objetivos han ido evolucionando, porque ahí se plasma tu transformación.
Al inicio, mis objetivos eran muy logrables. Durante mucho tiempo los ajusté a lo que mi realidad podía concebir. Pensaba que de nada me servía ponerme objetivos tan altos que terminaría siendo sueños ilusorios y les llamaba "realistas". Tampoco estaba mal, simplemente mi perspectiva era otra.
Con el tiempo he aprendido a ser más atrevido con ellos. A exigirle más a la vida. También he aprendido que no necesariamente los mismos se alcanzan en el ciclo de un año, el universo no atiende a la petición, sino a la emoción que la sostiene. Y al igual que al camino para alcanzarlos, el tiempo en el que sucede acontece de manera inesperada.
Revisitando mi lista anterior, hay algunos objetivos que no he alcanzado todavía, pero en mi realidad actual ya no resultan atrevidos o imposibles. La identidad que he construido ya no los percibe como inalcanzables, y ello solo significa una cosa, que es momento de elevar la vara.
No todas las batallas son para ganarse en este momento. Hay batallas que se libran con el único objetivo de que al final de la misma, sigas de pie. Para convencerte a ti mismo de que puedes convertirte en la persona que va a ganar esa batalla.
Exige lo que mereces. Actúa en consecuencia. Demuéstrate de lo que estás hecho. Apuesta a la distancia. Pelea. Aguanta.
Hasta el final.
---------------------------
"La campana aún no ha s
onado, así que levántate y pelea".
— Mickey.

Comentarios